Vertedero de sonrisas malolientes
de pútridos abrazos de revista,
de envenenados besos de película,
de saludos teñidos de conveniencia...
Allí van a agolparse las estrellas,
se dan cita músicos, críticos y modelos,
se mezclan niñas pijas con elegantes camellos.
Allí todos sonríen,
desdibujados los rostros por la coca,
los tics nerviosos invadiendo la boca.
Los cuerpos se vuelven máquinas,
los brazos se mueven como grúas
de una construcción donde escasea el tiempo.
Los pies se confunden, se aplastan,
la piel se humedece y decolora,
y una nube de sudor se va pegando al techo
metáfora de la suciedad que nos rodea
P.D Visiténla en sus dos vertientes: