Leopoldo María Panero, que, al contrario que yo, busca la luna y rehuye el sol, reniega de la vida y del amor...
Amor, no seas: huye del ser y que a ti el ser rehúya
como a un muerto, y dile, no me toques
como a un muerto, que no plante en ti
zarpa de animal la vida, que
vivir es pecado, amor, no seas
huele mal la vida, amor
no seas que vivir es una
huída perenne de aquel nacer que extraños
conspiraron contra tu dicha un día, de aquel
nacer que esos desconocidos
te quisieron y no te pudo nadie
porque eres virgen todavía, virgen
como un santo, de la vida:
amor, sé como yo, no seas
Yo no hablo del sol, sino de la luna
que ilumina eternamente este poema
en donde una manada de niños corre perseguida por los lobos
y el verso entona un himno al pus
Oh amor impuro! Amor de las sílabas y de las letras
que destruyen el mundo, que lo alivian
de ser cierto, de estar ahí para nada