Y esta noche de nuevo volverás a destruirte.
Te vendarás los ojos hasta caer al suelo
sin pensar un segundo en el día siguiente.
Mi súplica sin palabras no te frena,
que sólo te sirve de aliento,
y acabas perdiendo el control
por llevarme la contraria.
Siempre, siempre
me visto de aguafiestas
intento rebajar las copas
con mis preguntas de agua.
La primera en irse a casa,
la última en perder el habla
o desdibujarse.
Y tú dando tumbos
por la calle,
por la vida.
Y tú que no me ves
ya ni como amiga.
Y yo que duermo inquieta
sin saber dónde estás.
Y yo que me revuelvo
por saber lo que harás.